¿Por qué el jugador se queda sin dinero?
La cuestión no es el saque, es la tributación. Cada golpe que das en la pista lleva un gravamen oculto que arruina los bolsillos de los profesionales y amateurs que aspiran a vivir del deporte.
Impuestos que aplastan la pista
Primero, el IVA. Sí, el 21 % sobre la inscripción a torneos, la venta de merchandising y hasta la reserva de la pista. El club cobra, el jugador paga, el Estado se lleva la tajada. Y no hay forma de evadirlo sin caer en ilegalidad.
IRPF y la renta del pádel
Los premios están sujetos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Si ganas 10 000 €, el 19 % se queda con la hacienda antes de que el jugador vea su cheque. Además, si la actividad supera los 2 000 € al año, el deporte pasa de hobby a negocio y la declaración se vuelve obligatoria.
Sociedades y clubes: la trampa de la retención
Los clubes que operan como sociedades anónimas retienen el 15 % de los pagos a los jugadores, y si el club no está al día con sus propias obligaciones, el jugador termina con una deuda que nunca pidió.
El caso de los patrocinadores
Los contratos de patrocinio son oro líquido, pero vienen con retenciones del 19 % y la obligación de presentar facturas. No hay margen para la improvisación: cada firma, cada cláusula, todo debe estar registrado en la Agencia Tributaria.
¿Y la apuesta?
Cuando el jugador decide apostar a su propio partido, el juego cambia. Las ganancias de apuestas están gravadas al 20 % de retención y, si superas los 2 500 €, el impuesto se vuelve progresivo. Aquí tienes la guía definitiva sobre fiscalidad del pádel en España.
Consejo de último minuto
Mantén un registro digital de cada ingreso y gasto, y consulta a un asesor fiscal antes de firmar cualquier contrato. Eso es todo.

